En los últimos meses hemos tenido la oportunidad de colaborar con
compañías de referencia de diferentes sectores como consultoras,
integradores de sistemas, ingenierías, y organizaciones que se dedican a
las tecnologías de la información.
El negocio del Desarrollo de
Negocio, y más concretamente, el de las Propuestas y Ofertas Comerciales
-a lo que nos dedicamos- nos permite trabajar con organizaciones de
sectores tan diferentes, que a primera vista tienen muy poco o nada en
común. Sin embargo, si profundizas te das cuenta de que hay cosas
comunes a todas las empresas que trabajan en los sectores anteriores y
en algunos otros que no hemos mencionado, como defensa, o
telecomunicaciones, por citar solo dos.
Todas esas empresas tienen en común que:
• venden en mercados maduros,
• venden productos y servicios caros,
• venden productos y servicios complejos, y
• venden productos y servicios muy parecidos a los que ofrecen sus competidores.
Por tanto cualquiera puede deducir que:
• la competencia es feroz, además, los mercados a los que venden no crecen, o en el mejor de los casos, crecen lentamente,
• los clientes han aprendido a comprar, y pelean cada euro hasta la extenuación,
• los procesos de compra-venta son cada vez más largos.
En consecuencia:
• los costes de vender crecen,
• los márgenes se reducen, y
• menguan los beneficios.
Además, la crisis -aunque parece, o al menos eso queremos creer
algunos, que estamos entrando en las primeras rampas de crecimiento- ha
ayudado a darle más amargor a este guiso.
Por todo lo anterior, no
nos resulta extraño escuchar cosas como “el negocio no es rentable”,
“tenemos más del 70% del negocio apalancado en 2 clientes”, “las ventas
se han reducido año tras año en los últimos 5 años”, “nuestra tasa de
éxito en negocio nuevo es inferior al 30%”, “no somos capaces de ganar
proyectos grandes”, “no somos capaces de entrar en nuevos mercados”, y
así, podríamos seguir un buen rato.
La pregunta, incómoda, que surge
después de escuchar comentarios como los anteriores es “y ¿qué habéis
hecho al respecto?”, claro, que ante la tesitura de contestar “nada” y
dar una mala imagen propia y de la empresa para la que trabajan, muchos
interlocutores nos cuentan algunas cosas que han hecho, y que suelen ser
anecdóticas o de bajo perfil. Nadie nos ha dicho:
• Ahora estudiamos más profesionalmente a nuestros clientes
• Ahora estudiamos mejor las oportunidades
• Conocemos mejor las estrategias de la competencia
• Hemos abaratado los precios como consecuencia de cambios en los
procesos, los componentes, las tecnologías o la forma en que hacemos las
cosas.
Y nadie dice nada porque nadie hace nada de un cierto
calado, porque el día a día les come, porque les paraliza el miedo al
fracaso, porque tienen miedo a vender más y no estar a la altura en el
delivery.
Es aquí y ahora donde hay que actuar, y no se puede dejar
para mañana, mañana ya es tarde, alguien nos habrá tomado la posición, y
cada día que pase será peor, más duro, más complejo, más caro, y
finalmente imposible.
Hay una cita, atribuida a Albert Einstein, un
experimento de laboratorio y un síndrome de deportistas que se dan la
mano en este asunto, que deberíamos recordar y actuar en consecuencia.
Decía Albert Einstein que la insensatez es “Hacer siempre lo mismo una y
otra vez, y esperar resultados diferentes”. Por tanto, parece lógico
que para conseguir resultados distintos tengas que hacer cosas
distintas.
El experimento de la rana demuestra que si metes una rana
en agua hirviendo la diferencia tan grande de temperatura entre la rana
y el agua hace que la rana al entrar en contacto con el agua sienta
peligro, salte y se salve. Sin embargo, cuando metes una rana en agua
templada, y vas subiendo poco a poco la temperatura, la rana no percibe
los pequeños incrementos, cuando quiere reaccionar, ya es tarde porque
carece de fuerzas para saltar, y finalmente muere hervida.
Por
último, tenemos miedo a ganar porque ese triunfo traerá consigo toda una
serie de cambios que muchas veces pensamos no estar preparados para
sobrellevar. Los deportistas saben que ganar traerá cambios en el
entorno y el status, fama, éxito, exposición pública, mayor
responsabilidad y miedo a no poder mantener el ritmo de victorias.
Si queremos evolucionar nuestros negocios, debemos ser críticos con
nuestra situación actual, evaluar lo que hacemos bien y lo que hacemos
no tan bien, definir un plan de acción para mejorar y ejecutarlo, ya
sabemos que saldrán cosas mal y tendremos que ajustar el tiro, pero
siempre será mejor que morir hervidos como la rana. Y desde luego, si
queremos ganar más, si queremos pasar de jugar futbol sala a futbol 11
deberemos, como mínimo, ampliar el campo y contratar más jugadores.
domingo, 22 de marzo de 2015
Einstein, la rana y ganar
Etiquetas:
crisis,
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