martes, 29 de septiembre de 2009

6 reglas de oro para escribir ofertas

Las 6 reglas de oro para escribir ofertas

Introducción
Estaba ojeando la última versión de la revista de la APMP (Asociación de Profesionales Gestores de Propuestas) y me he encontrado con un artículo de Katie Gaines directora editorial de la compañía Writing Machine www.writingmachine.com del que voy a extraer algunas ideas que me han parecido interesantes.

“Si vas a empezar a escribir una propuesta no lo hagas hasta haber leído las seis reglas de oro de la escritura de propuestas” dice Katie.

1. Establece tu ventaja competitiva
Investigaciones de la Universidad de Yale www.yale.edu dicen que los decisión-makers dedican a los documentos escritos no más de 7 minutos de lectura, con independencia de su importancia.

Por eso es tan importante la diferencia competitiva para las propuestas, sobre todo en los Resúmenes Ejecutivos. Es fundamental utilizar esos 7 minutos para comunicar tu ventaja competitiva a tu prospecto.
  • Piensa como tu prospecto
  • Desglosa tu propuesta
  • Articular tu ventaja competitiva en una frase

2. Estructurar el documento adecuadamente
Estructurar es una cuestión de control. Te permite decidir el orden en que quieres que el lector lea tus palabras. Te permite afectar al lector de la manera que más te interesa. Y te permite guiar al lector hasta el siguiente paso.

Todos estos objetivos tienen un valor incalculable en una oferta. Y todos se consiguen con una estructura eficiente.

Guía rápida para una estructura eficiente:

  • Piensa en tu objetivo
  • Recoge tus ideas en un papel
  • Considera el orden de relevancia
  • Escribe un borrador

Si quieres algo más técnico puedes buscar sobre habilidades de redacción o escritura de negocios (ver en el post del 14.09.2009 el índice del curso “Redacción de Informes Persuasivos”).

3. Haz que tu documento sea navegable
La navegabilidad es vital en una propuesta, (ver el post del 22.09.2009 ¿Para quién escribes la oferta?). Asegura que el lector puede encontrar la información que quiere rápidamente, y le resulta fácil distribuir trozos del documento entre el equipo de evaluadores para su estudio y valoración.

4. Todo debe estar claro
Una de las cosas más importantes a la hora de escribir es que siempre debes tener presente que la gente para la que escribes no tiene mucho tiempo para leer lo que tu escribes, por tanto debes hacer el esfuerzo de escribir de forma concisa y asegúrate de no excederte porque la gente dejará de leer antes de lo que te puedas imaginar.

5. Responde a la pregunta
No responder a las preguntas es posiblemente es posiblemente el peor error que puede cometer un escritor de propuestas. Y es muy fácil caer en esa trampa. El tiempo te suele comer el terreno y crees que lo recuerdas todo, pero la reunión fue hace unos días, no te da tiempo de releer tus notas y te fías de tu memoria.

La mayoría de las veces acabas una propuesta que no está terminada, seguramente la dejas poco enfocada, has trabajado poco los problemas, necesidades y deseos del cliente y lógicamente llegas a resultados que no son los mejores para el cliente ni para tu oportunidad de ganar el contrato.

6. Corregir
Todos cometemos errores. Pero lo cierto es que una nimiedad como una falta de ortografía o un error tipográfico pueden cargarse un monto de horas de trabajo bien hecho. Eso hace que el trabajo de corrección sea tan importante. Y por eso proliferan tantas técnicas de corrección: equipo rojo, equipo negro, equipo rosa, equipo azul, simulación, dry-run, etc.

Conclusión
Lo único cierto es lo que el lector interpreta de lo que tú has escrito, no lo que has escrito, y mucho menos lo que realmente querías escribir.

Si queréis detalles de alguno de los conceptos que hemos tratado en este post dejadme un comentario o ponerme un correo a marianoa.paredes@gmail.com.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Ofertas comerciales y la carta del restaurante

La propuesta y la carta del restaurante deben servir a todos

Introducción
Hace unas semanas estábamos trabajando en un “taller de propuestas” que hicimos para una unidad de negocio de la división de servicios de HP -uno de los líderes mundiales de sistemas y tecnologías de la información- cuando surgió la pregunta.

“Si la oferta o propuesta de venta es un único documento que tienen que leer y entender muchas personas del cliente, cada uno de ellos con perfiles profesionales, experiencias, conocimientos y lo que es más importante, intereses distintos, y al final todos ellos tienen que opinar sobre a quién se le adjudica él contrato. ¿Para cuál de ellos escribes la propuesta?”.

Cuando no tienes competencia
Hay una solución muy fácil, la escribes para ti y te olvidas de todo. Es una gran solución si vendes algo que solo tú estás autorizado a vender y la gente está obligada a comprarlo.

No es una solución nueva, ya la utilizó Henry Ford cuando presentó el Ford modelo T en 1908 -el primer automóvil asequible para el gran público americano- entonces un periodista le pregunto ¿Qué colores se podrán elegir? La respuesta de Henry Ford fue “Cualquiera, siempre que sea negro”.

Esta solución solo tiene un problema, si el cliente tiene otra alternativa, no tengas la menor duda de que la elegirá, y tú te quedarás sin el contrato.

Otra situación parecida ocurre cuando tienes una patente que te protege. Un ejemplo puede ser el caso de la fotocopiadora en seco en los años 60 y 70, la Xerox no tenía competencia por estar protegida por las leyes de patentes. En esa época los comerciales de la Xerox -yo trabaje años después en Xerox- eran probablemente de los mejor preparados del momento -recordemos los métodos de ventas SPIN y PIDAC- pero como vendían productos únicos prácticamente no tenían que hacer actividad comercial, en la mayoría de las ocasiones solo tenían que despachar porque la demanda era muy superior a la oferta.

Pero la mejor de todas es poder decirle al cliente “Nosotros no hacemos propuestas, háganos un pedido y telefonéenos, de vez en cuando, para ver cuando se lo podemos entregar”.

También puedes utilizar los métodos de algunos sectores profesionales como médicos, abogados, psicólogos, peluqueros, y centros de belleza entre otros, donde no es práctica habitual solicitar ofertas a los proveedores. Seguro que si les llamas pidiendo una oferta te contestan algo así como “Nosotros no hacemos ofertas, llame a centralita y pida hora”.

Complicación
El problema surge cuando tienes que competir, cuando ganar o perder depende de detallas ínfimos, como en algunos deportes cuando para ver la diferencia entre el primero y el segundo hay que recurrir a la foto-finish. En definitiva cuando estás en un mercado maduro y por tanto dominado por la demanda –el cliente para entendernos.

Entonces sí es importante asegurar que cualquiera que tenga acceso a tu propuesta la pueda entender, y si le preguntan recomendarla.

¿A quién le interesa tu propuesta?
A todos aquellos que deciden o influyen en que tu propuesta sea la elegida, bien porque es su responsabilidad tomar esa decisión o porque tienen capacidad de influir sobre los que deciden.

Tratemos entonces a identificar a esos posibles lectores, y para facilitarnos el trabajo vamos a agruparlos por perfiles profesionales:
  • Ejecutivos (directores generales, presidentes y consejeros delegados)
  • Financieros (directores financieros, controllers, contables, expertos en costes)
  • Técnicos (ingenieros, mantenimiento, operadores, implantadores)
  • Legales (abogados, auditores, asesores, fiscalistas)
  • Usuarios (operadores, administrativos, vendedores, dependientes)

¿Qué le interesa a cada grupo?
Cada grupo tiene responsabilidades profesionales distintas en la empresa, por tanto tienen intereses distintos. Veamos los más característicos de cada grupo:

  • a los Ejecutivos les interesa que lo que tu vendes ayude al negocio a cumplir las expectativas de crecimiento, beneficios, rentabilidad y cuota de mercado entre otros;
  • a los Financieros les interesa cuánto cuesta, como se pagará, cuánto es inversión y cuánto gasto, cómo se amortizará, cuál será el periodo de retorno de la inversión y cuál será el retorno de la inversión;
  • a los Técnicos y personal de operaciones les interesan las características, prestaciones, velocidades, modos de uso, tecnologías utilizadas, consumos, y rendimientos;
  • a los Legales les interesan temas como cumplimiento regulatorio, impuestos, medio ambiente, y tasas; y
  • a los Usuarios les interesa que sea fácil de usar, que les ayude en su trabajo, que su comportamiento sea predecible, en definitiva trabajar más cómodos y seguros.

¿Quién tiene un problema parecido y lo ha resuelto elegantemente?
Se trata de buscar alguna industria, sector o nicho de negocio que se haya encontrado antes con este problema y lo tenga razonablemente bien resuelto para ver si podemos extraer ideas y llevarlas al mundo de las propuestas.

Los restaurantes tienen mi mismo problema y lo han resuelto hace años.

El negocio de la restauración es complejo, tienen muchos clientes que atender en muy poco tiempo, con muchos gustos distintos, que hablan en diferentes idiomas. Los restaurantes tienen nombres de platos impronunciables, a veces no sabes lo que te van a servir como consecuencia de lo que has pedido. Por no hablar de las particularidades de los clientes, los que no digieren el queso, los alérgicos al marisco, los alérgicos al gluten, etc. Pero además tienen problemas más complejos que los míos, como tener que encajar entrantes, primeros, segundos, postres y bebidas y que el resultado final haga sentido.

La solución del restaurante
Los restaurantes sí tienen una solución elegante, ellos utilizan:

  • dos cartas complementarias, una para comidas y otra para bebidas;
  • si tienen algo especial que recomendarte lo ponen en una hoja suelta, y la sujetan con un clip a la contraportada. Lo hacen así porque pidas lo que pidas antes tendrás que abrir la carta y nada más abrirla te encontrarás indefectiblemente la hojita con las sugerencias del chef;
  • siguen un orden lógico en la exposición de su oferta:
    o especialidades;
    o entrantes,
    o primeros (separados por fríos, calientes, guisos, fritos, etc.);
    o segundos (carnes, pescados, maricos, elaborados); y
    o postres;
  • en cada apartado de la carta te encontrarás:
    o primero el nombre del plato en negrita;
    o luego sus componentes; y
    o en ocasiones algún detalle de la elaboración;
  • generalmente todo escrito en varios idiomas o al menos en el idioma local y en inglés;
  • un vendedor-consultor, el jefe de sala, toma la comanda, y te recomienda ante posibles malas utilizaciones de la carta. Esta ventaja no la tenemos los que escribimos propuestas;
  • un vendedor especialista -el sommelier- te recomienda sobre los vinos y licores que mejor encajan con los platos que has solicitado.

Lecciones aprendidas
Para mi gusto es una solución elegante por varios motivos, se trata, casi siempre, de un documento:

  • Escueto, no va más allá de 6 u 8 páginas
  • Claro y fácil de leer, todo el mundo puede entenderlo a la primera
  • Bien organizado, te lleva de un sitio a otro de forma lógica y natural
  • Práctico, puedes volver atrás, o saltar adelante, a tu criterio
  • Rápido, si no te gusta algo te lo saltas sin perder el hilo del documento
  • En el que es difícil perderte
  • Que da una idea muy rápida de las alternativas que tienes disponibles
  • Que dice con mucha aproximación cuánto cuesta lo que vas a consumir
  • Personalizado, hay “zonas” para cada perfil de comensal
  • Que resalta lo importante con el tamaño, tipos y detalles de las letras
  • Describe las cosas complicadas en lenguaje asequible.

Todas estas lecciones son aplicables a propuestas y ofertas comerciales y escribiremos sobre ellas próximamente. Por el momento, ahí se quedan, para que cada cual vaya viendo cómo puede aplicarlas a su entorno particular y aprovecharse de ellas.

En el resto de este documento nos vamos a concentrar en buscar esos sitios donde escribir para cada grupo de interesados y en ver que les podemos contar.

Un sitio para cada interesado
Vamos a buscar sitios de la oferta que atraen a cada uno de los grupos de interesados:

  • Resumen Ejecutivo.- Para los ejecutivos, porque es corto y está al principio, como las recomendaciones del restaurante. Es para gente que no tiene tiempo, que solo leerán esas pocas páginas y si no son sencillas dejarán de leer, por eso utilizaremos lenguaje de negocio y gráficos sencillos.
  • Introducción o comprensión de la situación.- Es para todos, aquí es donde tratas de capturar la atención y mandar a cada lector a su zona de interés. Por lo tanto, el lenguaje vuelve a ser sencillo y sin tecnicismos porque todos deben entenderlo y desear seguir leyendo.
  • Solución.- Lo leerán directivos y quizás financieros, utilizaremos por tanto lenguaje de negocios y quizás jerga de la compañía o sectorial -solo si es necesario- asegurándonos de aclarar cualquier concepto sobre el que tengamos la más mínima duda sobre su comprensión.
  • Nuestra recomendación técnica.- Es la solución técnica que propone nuestra empresa, va dirigida a técnicos y usuarios por lo que se admite jerga específica de la compañía o de la especialidad -sin excesos- apoyada por diagramas, esquemas, y gráficos aclaratorios.
  • La propuesta de valor.- Es ese sitio en el que decimos al cliente todo lo que va a ganar a cambio de lo que nos va a pagar por el producto o servicio, y tratamos de demostrarle que solo nosotros maximizamos esa diferencia. Lo leerán financieros y directores del negocio por lo que se pueden utilizar lenguaje y fórmulas de negocio sencillas tipo ROI, payback y gráficos.
  • Precio y condiciones de pago.- Es el centro de atención de casi todos, unos por curiosidad y otros por necesidad, como es el caso de ejecutivos, financieros y legales, por tanto el lenguaje debe ser sencillo claro y si es necesario poner ejemplos.
  • Términos y condiciones de contratación.- Es territorio, casi exclusivo, de la gente de legal, está generalmente escrito por la gente de los departamentos legales del proveedor para la gente de los departamentos legales del cliente. No hay mucho que decir aquí simplemente añade lo que te digan. Y asegúrate de que no asustas al cliente.

Recomendaciones finales
No acaba aquí el problema de escribir en una sola propuesta para todas las tipologías de lectores.

En el supuesto de que lo hemos hecho bien, y ya tenemos montada una propuesta escrita, en el lenguaje que entiende cada interesado, y con la información ubicada en los sitios adecuados, debemos preocuparnos por algunos detalles finales, como son:

  • Los títulos, que deben indicar claramente lo que va debajo de ellos
  • El índice, que debe ser claro y llevar a cada lector a su territorio natural
  • Debes escribir de forma que el lector se entere perfectamente de lo que le interesa, pero ofreciéndole a la vez una idea global muy clara del contexto del documento y del entorno en el que está inmerso, en definitiva del objetivo de la propuesta
  • En cada apartado importante debes incluir párrafos generales, estos párrafos permiten -al lector no especialista- entender de qué trata el asunto que se va a narrar a continuación, así puede tener una comprensión general y saltarse párrafos o secciones sin tener que entrar en los detalles, pero manteniendo a la vez el hilo argumental del documento.

Conclusión
En una oferta, como en la carta de un restaurante, hay un sitio, un lenguaje, y un tono en el que escribir y comunicarte -no olvidemos el lenguaje visual- con cada tipología de lector.

Adicionalmente, debes buscar soluciones inteligentes para que todos los lectores tengan una visión común y favorable de la totalidad del documento. Esto es necesario porque la decisión final de adjudicación del contrato probablemente se tomará en comité, o se reunirán para comentar aspectos de las diferentes ofertas, y a ti te interesa que todos opinen bien de la tuya, para ello lo primero que debes hacer es asegurarte de que todos crean que han leído lo mismo, y lo han entendido.


lunes, 14 de septiembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

De la característica al discriminador

El largo y tortuoso camino desde la característica al discriminador

Introducción

Hace poco, ayudamos a una empresa a construir una propuesta para responder a un RFP de un concurso de la administración pública española. Nos hicimos cargo de uno de los apartados técnicos y ayudamos a mejorar la propuesta en general para hacerla más competitiva.

El resultado fue agridulce:

  • La parte agria es que no ganamos.
  • La parte dulce es que quedamos en el puesto 3 de 16. Lo lógico hubiera sido estar del puesto 10 al 14, por detrás de multinacionales y compañías españolas que por tamaño, presencia en el mercado, experiencia, y contactos deberían haber quedado delante de nosotros.

Durante las sesiones preparación de la propuesta hicimos énfasis en la necesidad de diferenciar nuestra oferta y vimos que no siempre se entiende con claridad el concepto de diferenciación y lo que supone a la hora de competir por un contrato.

Vamos a tratar de añadir un poco de claridad a los conceptos que se utilizan alrededor de la diferenciación, sin pretender ser exhaustivos.

Competir por diferenciación o precio
Diferenciación y precio son conceptos básicos de la estrategia competitiva -ver Competitive Strategy de Michael Porter. Lo hemos comentado en ocasiones anteriores, cuando todas las ofertas son iguales -ofrecen básicamente lo mismo- el cliente decide por precio y gana la más barata. Si hay poca diferencia de precio entre ellas gana el incúmbete -el proveedor de confianza- el de toda la vida.

También lo comentó David Maister http://davidmaister.com/ hace más de 20 años en una charla a las grandes consultoras del momento “Si tomamos los planes de negocio de vuestras consultoras para este año, los metemos en un ordenador, mezclamos los contenidos con los nombres de vuestras empresas y los imprimimos en impresoras cargadas al azar con papel pre-impreso con vuestros respectivos membretes y logos seguro que trataríais de implantar la estrategia que os tocase y os sentiríais cómodos con ella, porque básicamente son todas iguales. ¡No sois capaces de diferenciaros! Y si no os diferenciáis estaréis toda la vida compitiendo por precio”.

Principales conceptos para diferenciarse
A continuación están los principales elementos relacionados con la diferenciación y sus signos de identidad fundamentales:

  • Característica
    Aspecto del producto o servicio como precio, color, velocidad, tamaño
  • Ventaja
    La forma -desde el punto de vista del que vende- en que una o varias características del producto o servicio pueden ayudar al prospecto -hipotético comprador- a resolver un problema o una necesidad.
  • Beneficio
    Son ventajas que pueden resolver el problema o necesidad del prospecto. Pero a diferencia de la anterior cubren una necesidad claramente identificada por el prospecto. Una ventaja solo se convierte en beneficio si se dan dos condiciones:
    1. Se puede emparejar con una necesidad, deseo o problema del prospecto.
    2. El prospecto desea disponer de esa ventaja.
  • Diferenciador
    Esa característica de tu producto o servicio que aparece en tu propuesta y es diferente de las que ofrecen tus competidores en las suyas.
  • Discriminador
    Cumple dos condiciones:
    1. Diferencia tu oferta de las de tus competidores.
    2. El prospecto reconoce que es importante para su negocio.

Claves para trabajar con discriminadores
Son un elemento básico para crear una propuesta ganadora:

  • Identifica tus discriminadores comprendiendo al prospecto, sus problemas y necesidades, a tus competidores y los productos y servicios que ofrecen, y los productos y servicios que ofrece tu organización.
  • Identifica tanto los positivos como los negativos, y trabaja con ellos y con el prospecto para sacar el mayor beneficio.
  • Re-evalúa continuamente el estado de los discriminadores. Los competidores, el prospecto y tú mismo estáis en permanente reposicionamiento. Lo que hoy es un discriminador positivo mañana puede dejar de serlo o ser negativo.
  • Desarrolla discriminadores nuevos.
  • Haz foco en discriminadores soft -son menos copiables- como personas, experiencia, habilidades.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Evento.- Propuestas Ganadoras - Competir con los mejores y ganar


IE - Instituto de Empresa Business School
ACTIVIDADES DE ANTIGUOS ALUMNOS


PROPUESTAS GANADORAS.- COMPETIR CON LOS MEJORES Y GANAR
En esta sesión se analizará: ¿Cómo compiten los mejores? un caso de competencia en el deporte de elite. Los 7 pecados capitales de las ofertas y propuestas de negocios. Las 4 claves de las propuestas ganadoras: persuadir para convencer, centrarse en el cliente, hacer una propuesta de valor convincente, y contarlo con claridad.

Ponente: Mariano Paredes, Socio director de APM y EXMBA 1994 por el IE Business School, ha desempeñado posiciones directivas con BearingPoint, HP, Coopers&Lybrand, PWC, Netjuice, UNISYS y XEROX.

Introducirá la sesión Pascual Montañés, Profesor de Estrategia del IE Business School.

Lugar: IE Business School, Aula A-301. María de Molina 11


Fecha: Jueves, 8 de octubre de 2009. 19.30 h.


Inscripción: alumni@ie.edu

Fecha límite inscripción: Jueves, 8 de octubre de 2009. 13:.00 h.